Me río de esta gente.

Me hace mucha gracia escuchar a esa gente con el cerebro en alquiler que “promueven” la obesidad, hablando de “aceptar tu cuerpo”, “tienes que aceptar tu cuerpo”, cuando no saben ni siquiera lo que significa eso.

El primer paso para “aceptar tu cuerpo” es entender que tu cuerpo necesita hacer ejercicio, que tiene unas necesidades físicas, que tiene que alimentarse de manera saludable, que necesita una energía concreta, que hay cosas que le hacen daño, y que necesita movimiento, aire, sol, frío, agua, naturaleza… eso es aceptar tu cuerpo.

Es responsabilizarte, hacerte cargo de él, como de un hijo, incluso cuando te da pereza.

Lo otro es nacer con la cabeza puesta en una vitrina y dejar pasar la vida por delante sin hacer nada. (Ser un vago o un cobarde.)

Aceptar tu cuerpo es asumir que te ha tenido que tocar vivir con algo que tienes que cuidar, proteger, alimentar y desarrollar.

Y puede que te haya tocado un cuerpo perfecto con el que puedes ver el mundo, hablar con tu propia voz, oír el sonido de la vida, moverte con tus piernas y abrazar con tus brazos, y vivir con todos tus órganos con una salud que te ha venido dada, regalada. Un regalo divino.

O quizás, te ha tocado un cuerpo imperfecto, has nacido con una enfermedad o una discapacidad, o a lo mejor no naciste así pero tu vida te ha llevado a eso.

Vivir con el cuerpo que te ha tocado asumiendo sus necesidades, sean cuáles sean, y comprometiéndote con el estilo de vida que debes tener en base a ello, es aceptarlo, valorarlo y agradecerlo.

Cuando tienes un cuerpo tan perfecto que no tiene ninguna enfermedad ni discapacidad, y todo funciona correctamente bien, gracias a Dios, y lo que haces es enfermar porque te da la gana, porque eso es “bodypositive” o “un cuerpo no normativo”, y no lo cuidas y no le proporcionas lo que necesita para poder cumplir con sus funciones y seguir haciéndolo durante muchos años y de la mejor manera posible, NO aceptas tu cuerpo, lo rechazas, desprecias el regalo que te ha dado la vida, un regalo que otras personas no tienen la suerte de recibir con tanta perfección como tú o la pierden en el transcurso de la vida.

Y, algo importantísimo que hay que entender para comprender todo esto bien: aceptar tu cuerpo tal y como es, es aceptar el cuerpo que te ha tocado, y la gente no nace obesa, la gente se vuelve obesa.

Y ojo, lo lamento de corazón porque la mayoría de las personas que llegan a ese nivel de sobrepeso o de dejadez, es porque no tienen control sobre sí mismas ni sobre sus impulsos, y esto, normalmente es porque están mal mental y emocionalmente (algo le has pasado), lo que hace que se vuelquen en la comida, sintiéndose mal consigo mismas sin poder salir, durante tanto tiempo, que han llegado a un punto de no retorno. Hay que empatizar con esas personas.

Pero, cuando esas mismas personas intentan que el mundo se vuelva como ellas para excusarse, para acomodarse, para victimizarse y para no tener que enfrentar y superar esos problemas y así poder mejorar, entonces lo que están haciendo es hacer daño al resto de la sociedad, pisoteando a los demás para no sentirse tan mal con ellos mismos.

Lo más triste es que a lo mejor, personas que tienen sobrepeso y escuchan eso, podrían cambiar, pero no, se refugian en esas palabras (como en una secta) y se conforman. Y otras personas que deberían sentirse bien por haber conseguido salir de ahí, o simplemente por querer cambiar, se sienten mal. Y hace que personas bellas y sanas que se han currado su cuerpo y su salud, se tengan que sentir juzgadas.

Y mientras, las industrias alimenticias y farmacéuticas, y los políticos, se frotan las manos contigo.

Lo que se hace es promover que la gente mantenga los problemas que tiene, que no se cure, que se mantenga sin control y enferma, que sea incapaz de dominarse a sí misma (porque una persona que se domina a sí misma, es indomable para el resto).

Y ojo, no lo digo ni yo, ya lo decía Cristo y lo dicen en todas las religiones (algo que existe desde hace milenios), que uno de los pecados capitales es la gula, que la carne humana es débil, y que la incapacidad de controlarse, la incapacidad de dominar los impulsos, son un pecado.

Y para terminar te hago un pregunta:

Si un cocainómano te dijese que no quiere curarse, que quiere seguir así… ¿intentarías ayudarle igualmente, y hacerle ver que la droga es mala y que se está haciendo daño? ¿Y un alcohólico?

Pues debes saber que el azúcar es 8 veces, 8 VECES, más adicitiva que la cocaína. O sea, quien engorda y come cosas que llevan azúcar (casi todo lo lleva), sin poder dejar de tomarlas y sin querer renunciar a ellas, es un adicto.

En fin.

Esto es lo que pienso, aunque haya gente con el cerebro en alquiler, y en ocasiones el cuerpo también, que diga que por tener esta opinión soy gordofóbica.

Me da igual. Y si a ti también, este es tu sitio. 

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