Bueno,
sí hay una cosa más efectiva aún que además es la que te ayuda realmente a perder la adicción al azúcar.
Atenta.
Uno de mis mayores logros personales ha sido ser capaz de dejar de comer porquerías durante meses.
Tengo un bote de nutella tatuado en el brazo.
Soy fanática del pan.
Amo los helados.
Me encanta el dulce y el salado y todo lo que supone una explosión de placer en la boca.
Pero cuando vives esclava de todo eso,
llega un momento en el que dejas de disfrutar.
Te crees que disfrutas de la vida porque te lo comes y los segundos que dura en tu boca lo saboreas.
Pero lo que gira en torno a eso no es disfrutar,
es todo lo contrario.
Inflamación, celulitis, flacidez, sobrepeso, granos, problemas en la piel, caspa, migrañas, agotamiento, cambios de humor, depresión, culpabilidad, ansiedad, dolores, enfermedades…
no compensa por unos segundos de placer.
Lo sabes.
Pero esos segundos de placer te engañan.
“Sólo un poquito…”
“Por un día no voy a engordar…”
“Ya lo compenso mañana comiendo menos…”
“Hoy entrené duro, puedo permitírmelo…”
“También tengo que disfrutar de la vida…”
“Es el único vicio que tengo…”
“De algo hay que morir…”
Y a lo tonto a lo tonto, pasan los días, las semanas…
y no eres capaz de no comer porquerías ni dos días seguidos.
Todos los días cae algo.
O quizás entre semana te privas,
pero llega el fin de semana y te desmadras.
Todo lo que hiciste durante la semana, a la mierda.
Mira.
Durante muchos años la comida fue un refugio para mí.
Era el hombro que no tenía para llorar,
la amiga que no me juzgaba,
el único momento de placer y “felicidad” del día…
mis comidas se basaban muchas veces sólo en porquerías.
Cereales de chocolate, donuts, nutella, galletas, chuches, gusanitos, helados…
y lloraba pensando en que algún día tuviese que renunciar a todo eso.
Quería dejarlo porque no me gustaba nada cómo se veía mi cuerpo inflamado y gordo cuando comía esas cosas.
No me gustaba el sabor de boca que tenía al día siguiente.
No me gustaba cómo me olía el aliento y el sudor.
No me gustaban los granos por mi cara y mi cuerpo ni la caspa del pelo.
No me gustaba el cansancio ni la niebla mental.
Ni las migrañas que me jodían fines de semana enteros ni la tristeza que sentía.
Pero lo que menos me gustaba era comer esas cosas porque me sentía débil por no ser capaz de controlarme.
Envidiaba a esa gente que cuando llegaba el postre decía “no quiero nada, gracias”.
Intentaba autoengañarme pensando… “aburridos y amargados… no saben disfrutar de la vida.”
Pero en el fondo les envidiaba y me daban rabia, porque me hacían ver mi incapacidad de decir que no.
Yo no podía controlarme, necesitaba ese postre, irme de allí sin él era irme con ganas de llorar…
y lloraba.
Porque no me gustaba nada de eso pero tampoco me gustaba la idea de dejar de comerlo.
Era espeluznante.
Por eso digo que haber sido capaz de estar 6 meses comiendo sólo comida natural y sin apenas carbohidratos,
pasando un verano entero sin comer un sólo helado artificial,
ha sido un gran logro.
Que lejos de haberme amargado la vida,
me la ha mejorado exponencialmente.
Ahora sí como esas cosas,
como carbos, como helados, como hamburguesas…
por una cuestión de gusto y placer,
no de necesidad.
Pero lo hago MUY puntualmente.
Y casi siempre con estrategia.
Porque ahora soy yo la que decido,
sin ganas de llorar tanto si los como, como si no.
Y me veo mejor y me siento mejor y vivo mejor.
Ya no estoy engañada por esos segundos de placer a cambio de horas y días de tortura.
Ahora entiendo que esa frase de “la vida está para disfrutarla…”,
era una mentira que me decía.
Que lo que yo hacía no era disfrutar,
que como se disfruta de verdad es estando mamadísima.
Pero no te equivoques,
yo no hice esto forzosamente,
lo hice porque quise y me salió natural.
Ni te estoy diciendo a ti que debas hacerlo.
Lo que te ofrezco es algo mucho más asequible y flexible.
Mi programa:
“La Dieta de La Leona Moderna – El inicio de todo”.
La Dieta de La Leona Moderna es la mejor manera que conozco para perder grasa y ponerte mamadísima de manera rápida y efectiva siguiendo un plan individualizado.
Después de haber probado todo tipo de dietas,
dietas carísimas llenas de suplementación,
y haber sido una fiel defensora y consumidora de los carbohidratos,
esta manera de comer es la que mejores resultados me ha dado personal y profesionalmente.
Básicamente,
consigues cambiar tu alimentación sin esfuerzos,
recuperando el control sobre la comida y logrando un físico, una salud y un autocontrol de los que te sientes orgullosa y no avergonzada.
Te vuelves tremendamente poderosa.
Debes tener una cosa clara:
por pagar recibes el programa, no los resultados.
Los resultados los obtienes cuando aplicas el programa.
Cosa que no es nada difícil porque,
además de lo sencillo y asequible que es,
cuentas con mi soporte para preguntar dudas.
Dejando esto claro,
lo que obtienes al pagar es lo siguiente:
Normalmente desde la primera semana hay cambios.
Sobre todo en la reducción de la inflamación.
Pero todo depende de tu punto de partida y tu implicación.
Si tienes mucho sobrepeso el cambio será mayor que si sólo te sobran unos pocos kilos de grasa.
Si venías de comer muy mal el cambio será mayor que si venías de comer medio qué.
Si tu estilo de vida te acompaña: haces ejercicio, descansas bien, te mantienes activa, eres feliz…, el cambio será mayor y más rápido que si no haces nada de eso.
No te conozco,
no te puedo dar una respuesta más exacta que ésta.
Sólo te puedo decir que todos los feedbacks que he recibido son tremendamente positivos.
Y si hay alguno negativo, que no digo que no lo haya, no me ha llegado.
No.
Yo no soy ninguna amante de la cocina,
más bien todo lo contrario.
De hecho,
prefiero dedicar mi tiempo a otras cosas mil veces antes que a cocinar.
Así que he creado unos menús que puedas adaptar a tus dotes como chef y al tiempo que tengas.
Si quieres hacer platos elaborados, hazlos.
Si quieres ir directa al grano y centrarte en comer para tener resultados y supervivir, hazlo.
Descártalo.
Pero hazlo después de haberlo probado.
Te cuento una anécdota rápida.
Creo más del 90% de las personas con las que he trabajado se han extrañado/quejado la primera vez que les he dado ciertos menús e ideas de alimentos.
Y de ese 90% el 99,99999% han terminado descubriendo un nuevo mundo tremendamente satisfactorio en la manera de comer de una Leona Moderna.
Y te digo más,
yo he sido una de esas personas que se negaba a comer ciertos alimentos y ahora los disfruto como una enana.
Cuando te alimentas como un abuelo de asilo durante años,
que es como se alimentan la inmensa mayoría,
tu cerebro deja de apreciar cosas que son increíblemente sabrosas.
Y hay que reeducarlo.
Así que,
descarta lo que no te guste pero antes asegúrate de que realmente no te gusta.
100%.
Pero te diré algo muy interesante:
la mayoría de las intolerancias no son intolerancias permanentes.
Muchas tienen que ver con la calidad del alimento o con lo que el cuerpo está acostumbrado a comer.
Cuando mejoras la calidad y acostumbras a tu cuerpo a comer distinto,
empiezas a tolerar cosas que antes no tolerabas.
Pasa algo similar que con los gustos.
Obviamente,
no hablamos de una alergia donde tu vida corre peligro…
entiéndeme.
No es que puedas, es que debes.
Los menús están pensados para contar con que entrenes fuerte, flojo o nada.
Ya te digo que es individualizado.
Créeme, dejará de preocuparte.
Preguntas de patio de colegio no, gracias.
Esto son como las bragas.
Una vez te las pruebas, no puedes devolverlas.
Y aquí nada más que pagas tendrás acceso a todo el contenido,
así que no habrá marcha atrás.
LDLM·I
LA DIETA DE LA LEONA MODERNA · INICIACIÓN