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Entrenamiento de fuerza para mujeres de más de 50: la guía de Vicky Fidalgo

La entrenadora Vicky Fidalgo, instructora en Barry's Spain, ha difundido en Woman Madame Figaro una selección de diez ejercicios de fuerza orientados a mujeres a partir de los 50 años.

Entrenamiento de fuerza para mujeres de más de 50: la guía de Vicky Fidalgo

La prescripción llega cuando la pérdida de masa muscular y el declive de densidad ósea se aceleran con la menopausia, y donde trabajar con cargas se ha convertido en una herramienta clínica, no estética. Para quien entrena o quiere empezar en esta franja, el punto operativo es claro: técnica limpia, progresión de carga y consistencia.

La franja donde la fuerza decide la autonomía

Fidalgo señala, según Woman Madame Figaro, que el entrenamiento de fuerza a partir de los 50 no debería verse únicamente como un cambio de composición corporal. Conservar y desarrollar masa muscular, mantener densidad ósea, mejorar equilibrio, estabilidad y rango de movimiento son los objetivos reales, y cobran todavía más peso alrededor de la menopausia, donde la caída hormonal acelera la sarcopenia. La entrenadora insiste en que nunca es tarde para empezar: no importa no haber levantado una pesa antes; lo que cuenta es aprender bien la técnica, ser constante y aumentar la carga solo cuando el cuerpo esté preparado. El verdadero valor del entrenamiento está en llegar a los años futuros pudiendo moverse, subir escaleras, cargar bolsas y mantener autonomía. Eso es lo que añade calidad de vida.

Creatina y prueba funcional: lo que suma el resto de fuentes

La conversación de los últimos días coincide desde ángulos distintos. El Destape recoge que especialistas en acondicionamiento físico subrayan la suplementación con creatina combinada con entrenamiento de fuerza como estrategia clave en mujeres mayores de 50 años para mitigar la sarcopenia y preservar la fuerza funcional. MARCA, por su parte, publica la rutina propuesta por la entrenadora Almudena Llácer para mujeres a partir de los 40, centrada en construir y conservar músculo antes de que la curva de pérdida se pronuncie. TN aporta una referencia operativa útil: expertos recomiendan pruebas funcionales de tren inferior, entre ellas la de levantarse y sentarse de una silla durante 30 segundos; completar al menos 15 repeticiones se utiliza como estándar de estabilidad y autonomía motriz. Tres enfoques, una sola lectura: la fuerza hay que medirla y trabajarla, no presuponerla.

Una instrucción concreta: la sentadilla bien hecha

De los ejercicios incluidos en la lista de Fidalgo, la sentadilla es el patrón más replicable fuera del gimnasio. Pies a la anchura de los hombros, puntas ligeramente abiertas, talones clavados al suelo y rodillas orientadas en la dirección de los dedos durante toda la bajada. La bajada termina cuando la cadera queda paralela al suelo o un poco por encima, sin que la zona lumbar pierda la curva neutra ni los talones se despeguen. Desde ahí, empuje del suelo con toda la planta del pie, glúteos y cuádriceps reclutados a la vez, no solo las rodillas. Empieza con peso corporal, series cortas de 8 a 12 repeticiones, y añade carga solo cuando la técnica se mantenga estable en todas las repeticiones. Si en algún punto la espalda pierde posición, reduces rango o cargas menos, no avanzas.